El perro y el robot.
Puedes mirar al frente, si volteas me verás porque no me iré hasta verte llegar. Quizá pienses que me estás abandonando, o que yo por flojo no quiero caminar a tu lado. No es tan fácil como parece, caminamos a la par tanto tiempo que nos volvimos inseparables, pero te quiero tanto que jamás te pediría seguir mi ritmo. Desde aquí puedo verte perfectamente, juro que sonrío cada vez que das un paso, y espero que me veas cuando avance con mi paso de tortuga. Noto tu mirada preocupada, acostumbrado estabas a cuidarme como pequeño bonsái y resulté ser un triste cactus. Mi bienestar depende de mi mismo y no estoy orgulloso de mis resultados, pero sigo siendo el único responsable de no poder avanzar. Sin embargo, nada se queda en el mismo lugar toda la vida, y gracias a tu ayuda puedo decir que vale la pena seguir intentando. Eras mi compañero de viaje, pero la ruta no es siempre la misma. Debemos aprender a separarnos, conocer otra gente, otros lugares, otros mundos donde no somos lo más...