Entradas

El perro y el robot.

Puedes mirar al frente, si volteas me verás porque no me iré hasta verte llegar. Quizá pienses que me estás abandonando, o que yo por flojo no quiero caminar a tu lado. No es tan fácil como parece, caminamos a la par tanto tiempo que nos volvimos inseparables, pero te quiero tanto que jamás te pediría seguir mi ritmo. Desde aquí puedo verte perfectamente, juro que sonrío cada vez que das un paso, y espero que me veas cuando avance con mi paso de tortuga. Noto tu mirada preocupada, acostumbrado estabas a cuidarme como pequeño bonsái y resulté ser un triste cactus. Mi bienestar depende de mi mismo y no estoy orgulloso de mis resultados, pero sigo siendo el único responsable de no poder avanzar. Sin embargo, nada se queda en el mismo lugar toda la vida, y gracias a tu ayuda puedo decir que vale la pena seguir intentando.  Eras mi compañero de viaje, pero la ruta no es siempre la misma. Debemos aprender a separarnos, conocer otra gente, otros lugares, otros mundos donde no somos lo más...

La costumbre de estar mal.

Quieres acariciar mi piel, pero tu toque calmado resulta tan distinto al choque bruto de anteriores personas. Será que mi cuerpo de colores no es compatible con tu gris equilibrado. Perdona mi brazo rojizo y lastimado, no puedes caminar abrazada a él porque desde hace años que las heridas no cicatrizan. Perdona mi grito inesperado cuando tus anillos dorados tocan mis ojos morados, no quería que nadie se acerque a ellos hasta que pueda ver con normalidad. Me duele la cabeza y es que no entiendo porque tu sonrisa dulce es tan dulce que me empalaga, porque tu actitud comprensiva es tan distinta a mi realidad, no puedo aceptarte porque mi cuerpo te rechaza, eres la pieza de otro rompecabezas y no querrías aferrarte nunca a este conjunto de piezas descuidadas. Eres una luz en plena noche, la fogata en una cueva fría, el sol de un día triste, la luna de una noche apagada. Si enumerara de mil formas la distancia que nos separa, quizá te cansarías de mí. Eres el agua que cae sobre mí, cayendo ...

Luna

Me mira desde arriba la luna incomprendida, la favorita de los artistas y las personas tristes. No hablamos pero nuestra conexión es especial, nos entendemos con solo mirarnos. Estoy enamorado de su luz conciliadora, pero no soy el único, es un encanto general que se transforma en su maldición. La luna vive triste porque todos la quieren y nadie la comprende, resulta difícil ver más allá del brillo que muestra. Suena tentador acercarse rápidamente, pero algunos avanzan desesperados como mosquitos a la luz. Son quemados en el intento de mostrarle algo que no puede ver. Es hermoso poder mirarte y no quemarme los ojos, de hecho se siente como una caricia al alma saber que existes. Me cuidas en mi melancólica oscuridad, desde lejos enciendes una lámpara que me permite escribir y no tirar mi vaso con un movimiento brusco.  Aunque intente apartarme, y darte la espalda tirándome en la cama, entras por cualquier ventana con tu actitud resplandeciente. Tocas mis hombros pero a diferencia de...

Mi vida en dos.

Dormía como un ángel, me preguntaba si despertarla o esperar que su alocado subconsciente haga el trabajo. El alcohol que me permitió disimular toda la noche estaba perdiendo efecto, vuelvo a ser la persona tímida y ansiosa de la que ella se enamoró. A veces me pregunto si merezco más de un segundo de la atención que me da, y también me castigo tratando de no quedarme atrás. No puedo ofrecer más de lo que soy y eso parece suficiente, sin embargo, no creo que lo sea. Ella significó algo más que un simple romance pasajero. Antes de conocerla no sabía lo que significaba estar enamorado, ahora sé que es algo inexplicable, no me alcanzarían las letras para describir este sentimiento. Una persona desconocida transformándose en lo primero que piensas al despertar, una explosión de emociones, se siente como una granada de felicidad cercana a mi corazón. La mujer más hermosa del mundo frente a mis ojos, sin embargo, solo pude verla cuando realmente la conocí.  La fiesta interminable llega a...

Tu rostro en el cielo

Escribo nuestras historias para hacerlas realidad, quizá nuestro pasado se vuelva nuestro destino si me esfuerzo en encontrarte. Si somos personajes de ficción, volvámonos personas de carne y hueso. Si el lugar que conocimos es la portada de mi nuevo libro, que se vuelva el fondo de nuestro próximo beso. Si mi mano de escritor choca con tus líneas de artista, podremos sentir el roce de nuestra piel en el gesto de amor más significativo, casi como perder mis dedos en tu cabello enredado, casi como el esperado encuentro de nuestras miradas, como el choque de nuestros labios, o como el sabor de tu boca. Hace mucho te dije que nos ahoguemos en esa sensación, que nos perdamos en el momento antes de perdernos nosotros, y ahora no puedo encontrarte, imaginarte, crearte... El tiempo pasó sin mirarme a los ojos, sabiendo el dolor que me provocaría perderte.  Dibujo tu sonrisa en el aire, con mis dedos temblorosos intento traerte de vuelta. Casi puedo ver tu rostro en el cielo mientras cierr...

Extraño conocerte

Tengo miedo de hablarte, porque una voz molesta me dice que no te agradaré. Mi presencia sería una molestia para ti, y que decir de mi torpeza al hablar o mi extraña forma de mostrarte que puedes contar conmigo. Tengo la intención de acercarme, porque sé que ambos sufrimos de una soledad que no queremos. Aún rodeados de personas, nos sigue doliendo el no importarles lo suficiente. Nadie nos quiere como quisiéramos que nos quieran, y no podemos amar de la misma forma que otros aman. No somos el príncipe ni la princesa de nadie, por eso lloramos con las historias de amor. Cansados de ser un personaje secundario, buscamos sin éxito un papel principal que nos da terror afrontar. Por eso me da tanto miedo acercarme, parece que somos similares, pero ¿Y si somos tan distintos que nuestra conexión es solo una utopía inexistente? Me lo pregunto por las noches y no puedo dormir. ¿Y si fuimos hechos el uno para el otro, y esta es una oportunidad que no deberíamos dejar pasar? Es la pregunta que d...

Personas finitas y momentos infinitos

 Por la madrugada sentí una molestia en el pecho, en un principio decidí ignorarlo, pero hace horas que el dolor sigue ahí. Acostado en la cama pensé en la muerte, pero ya no como un deseo de persona rota, sino más como un temor de persona viva. Tratando de evitar el sobre pensamiento que me lleve a un ataque de ansiedad, inicié mi reflexión hablando del tiempo. La vida es un cambio constante y lo único que permanece es el tiempo, haciendo de las suyas con una crueldad injusta, pero también con una imaginación curiosa. Por suerte, sostiene una revancha latente, porque tarde o temprano se nos da otra oportunidad, Si estás feliz disfruta del momento, si estás triste aprende a llorar sin miedo; toda sonrisa se vuelve una memoria, toda lágrima se vuelve anécdota. Sé que quisieras vivir para siempre en el mejor momento de tu vida, atrapar ese minuto de felicidad y revivirlo siempre como un recuerdo perfecto. Sabes que no es posible, pero tampoco lo necesitas. Entiendo que no es fácil vi...