La araña en mi ventana
En abril sufrí un desmayo, no fue el primero pero si el más grave. Después de tediosos análisis y vida en el hospital, el doctor me dijo que no me quedaba mucho tiempo. Fue una noticia devastadora, pero por como venía llevando mi vida los últimos años; no me sorprendí. El cuerpo paga las consecuencias del alma rota, los vicios y distracciones solo sirven para retrasar lo inevitable. El horrible final, ¿Es acaso todo lo que queda? Al volver a casa, vi el deplorable estado en el que vivía. Polvo y telarañas por los muebles y paredes, las esquinas cubiertas por el refugio de arañas que me miran con sus múltiples ojos. Desde niño les temo, de hecho, mi mayor miedo siempre fue morir por la mordida de una araña. De solo pensarlo sentía el veneno corriendo por mis venas, como si eso fuera posible. Seguramente las arañas de mi casa son inofensivas y solo quieren sobrevivir, como todos. Aún así, dado mi nuevo y último diagnóstico, he decidido enfrentarlas, el miedo se fue porque de todas forma...