Mi vida en dos.

Dormía como un ángel, me preguntaba si despertarla o esperar que su alocado subconsciente haga el trabajo. El alcohol que me permitió disimular toda la noche estaba perdiendo efecto, vuelvo a ser la persona tímida y ansiosa de la que ella se enamoró. A veces me pregunto si merezco más de un segundo de la atención que me da, y también me castigo tratando de no quedarme atrás. No puedo ofrecer más de lo que soy y eso parece suficiente, sin embargo, no creo que lo sea. Ella significó algo más que un simple romance pasajero. Antes de conocerla no sabía lo que significaba estar enamorado, ahora sé que es algo inexplicable, no me alcanzarían las letras para describir este sentimiento. Una persona desconocida transformándose en lo primero que piensas al despertar, una explosión de emociones, se siente como una granada de felicidad cercana a mi corazón. La mujer más hermosa del mundo frente a mis ojos, sin embargo, solo pude verla cuando realmente la conocí. 

La fiesta interminable llega a su final, ella despierta confusa. Sonríe cuando me ve, le pregunto si quiere irse, por unos instantes la pregunta hace referencia a irse para siempre de mi vida, si quiere escapar este es el momento. Su beso apasionado calla mis ideas rápidamente, como si leyera mi mente; sus "te amo" son golpes de realidad para mi yo inseguro. Está cansada, dice que quiere ir a casa. Habla de mi pequeña habitación alquilada con lo último que me queda, estuvo más allí que en su propia casa los últimos meses, vivimos una falsa vida de recién casados y nos conocemos hace menos de un año. Caminamos por las calles vacías una madrugada calmada, la veo con poca fuerza, camina incómoda por sus tacones altos. Se los quita insinuando que sería mejor caminar descalza, sonrío y no dudo en cargarla a mi espalda. Mientras avanzamos, ella susurra comentarios divertidos a mi oído, quizá como efectos tardíos del alcohol. Nos reímos como idiotas felices, ojalá nadie se haya despertado por nuestra culpa.

Falta poco para llegar, pero en ese corto trayecto una idea viaja por mi mente. No es algo nuevo, de hecho coincide con el plan que quiero llevar a cabo. Y es que la oscuridad que inundó mi vida durante tanto tiempo se acabó, es curioso pensar en el momento donde todo pudo arruinarse, y ahora ilusionarse con el inicio de algo nuevo. Desde que la conocí pienso que quiero mi vida partida en dos, antes pensaba en ser responsable de mi partida como un último acto de vida. Sin embargo, me siento responsable de algo más, me siento capaz de continuar un camino tan hermoso como el que veo esta noche. Pero, quiero seguir ese camino tomado de su mano, quiero vivir esta vida con la intensidad de nuestro amor, quiero afrontar los problemas con la confianza que le tengo a sus palabras, quiero cuidar mis creaciones como la cuido cada mañana, quiero sentirme protegido en mi hogar como me siento entre sus brazos. Una mujer me permitió vivir, y ahora otra me enseña que vivir no es sonreír eternamente. Puedo estar mal con ella, por eso me siento tan bien teniéndola cerca. Nuestros momentos, ya sean malos o buenos, se sienten tan reales, como sueños lúcidos. 

Finalmente llegamos, tan solo deberíamos abrir puertas, subir escaleras y avanzar algunos metros para llegar a nuestra cama. Ella puso los pies en el sucio suelo, giré rápido para encontrarnos frente a frente. Mis palabras torpes; mientras me arrodillaba y sacaba del bolsillo el oro similar a su sonrisa, pensaba en mis palabras torpes, que por un momento se vuelven decididas al tomar su pequeña mano. Ella se da cuenta de lo que sucede, siento como tiembla nerviosa, si tan solo supiera lo que tiemblan mis labios al soltar la frase que uniría nuestras vidas para siempre. Veo sus ojos brillar, son como cristales a punto de romperse. Lágrimas de emoción bajan por sus mejillas, me levanto para quitárselas, pero me detiene. Maneja mi mano hasta su cintura y, antes de desaparecer en un beso detonante de nuestra felicidad más sincera, me da su respuesta.

No se cuánto tiempo nos queda, no sé cuanto dinero juntaremos, no sé cuantas oportunidades tomaremos o dejaremos atrás; lo único seguro es que la amo, tanto que veo mi vida en dos y corro emocionado por toda la sala. Envuelto en su manto, arropado por su cuerpo en la primera de tantas noches. Dormiré a gusto pensando en verla despertar, y disfrutar de mil mañanas inundadas por su presencia.


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