Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2023

Duele

 Duele, como caminar descalzo sobre vidrios rotos. Duele, como la mordida de un perro, como un corte en el brazo, como un golpe en la cara. Duele, como el rechazo de un amor, como la traición de un amigo, como la muerte de una madre. Es un dolor inexplicable, que se repite como una tortura eterna, cada día, cada hora. ¿Por qué no puede parar? Es mi propia enfermedad, una herida mortal que no quiere mostrarse por miedo a ser curada, Ella se esconde y por eso no se que decirles a las personas cuando me preguntan "¿Como estas?". Con los años, dicho mal crece y mi cuerpo se vuelve oscuro. Ya estoy cansado de sufrir en un lugar que odio, viendo sufrir a la gente que amo, y olvidando una utopía que parece cada vez más lejana.  Las ideas dañinas toman el control de mi cuerpo y me transforman en una persona deprimente, pesimista. Un error pequeño se vuelve enorme, la culpa de no poder mejorar te abruma; sientes que estás fallando y en tu visión limitada, seguirás fallando hasta que y...

Quisiera ser como ella

Tus piernas libres se enredan con las mías y acabamos atrapados, tu voz pidiendo que despierte hace que mis sueños se aburran de existir, tus pequeñas manos acariciando mi cabello descuidado, es como abrir los ojos en el mejor día, todos los días de tu vida. Me siento un explorador encontrando el tesoro más buscado, el pensador encontrándose con la idea que cambia todo su pensar, soy un político rodeado de poder, un nadador perdido en aguas calmadas, no se como describir la fortuna que representa despertar contigo. Me levanto y un espejo cruza mi camino, mientras me observo, pienso que deberías ser tu la que estés delante mío. Una belleza natural hace un gran contraste con mi limitada presencia, mi suspiro pesado no se compara a tu respirar calmado, me limito a inflar el pecho y no sentir nada más que mi corazón. Estiro mi mano buscando tocar su reflejo, pero más que eso, quisiera tocarme. Rozar mi presencia cristalina como si fuera la tuya, pero solo veo mis ojos llorosos representand...

Quisiera ser camaleón

 Quisiera ser camaleón, para vivir camuflado entre la gente que más quiero. No pertenezco aquí, no quisiera irme, pero quedarme no es viable si no cambio de color. Depredadores se encargarán de eliminarme, y si no sucede, la amenaza permanente hace de esta vida un verdadero infierno. Quisiera no lastimarlos, no molestarlos, y no dañarme a mi mismo con las lanzas que apuntan a mi pecho. Quisiera conversar sin generar rechazo, quisiera conocer sin miedo a que me conozcan. Quisiera trabajar de algo que me gusta, o inventarme un trabajo que más que dinero me de felicidad. Seguiré cambiando mis colores constantemente para que nadie se de cuenta de que sigo aquí, oculto, intentando hacer de alguna idea absurda una realidad. Sin embargo, no lo consigo y pienso en alternativas, porque solo quisiera disfrutar de la vida como ellos lo hacen. Quisiera enamorarme, ser amado, crear un futuro con una emoción presente y una ilusión futura, que pasen los años y recordemos porque decidimos seguir...

Quisiera darte un regalo.

Quisiera dejarle mis historias e ideas a la gente que lo necesite. Quisiera ser influyente, para así intentar cambiar un mundo podrido y poco humano. Darle la chance de vivir en esta sociedad a quienes tienen un escenario adverso, y darle una alternativa a los que estén cansados de vivir en la comodidad de lo existente. Quisiera que mi nombre sea recordado, que mi obra sea recordada, vivir y morir sabiendo que valió la pena, pues alguien se ha beneficiado de mi extraño legado. Les dejo esto como regalo, palabras vacías porque no he conseguido lo que quería, pero lo intentaré hasta el día que deje de existir. Si no pudiera cumplir mi objetivo, quisiera desaparecer y dar cada uno de mis días a las personas, que ruegan por otra oportunidad. Quizá sea suficiente, quizá no sirva de nada; de cualquier forma será lo mejor que puede dar un hombre roto. Quisiera ser útil, crear algo útil. Quisiera que te des cuenta de cuanto vales, cuanto valen tus convicciones y acciones; cuanto vale tus...

Elisa

 De todas las veces que Elisa fue a mi casa, aquella fue la peor. Tras haber dejado de hablar por un año, ella decidió volver a ser mi amiga. Nunca comprendí sus motivos, había terminado por aceptar la teoría de que no existe ninguna teoría. Elisa no era una mente maquiavélica que quería destruir mi vida, tampoco jugaba conmigo porque estaba enamorada o siquiera interesada en mí. La realidad es otra, más cruda y simple: Elisa era una mujer común. Ahogaba penas en silencio como todos, tenía mal carácter para que nadie la viera débil, y solo quedaba conmigo porque no quería sentirse sola.  Nunca entendí el porqué de sus confesiones, me compartió un dolor que nunca podría entender. Vidas distintas, con un concepto diferente de sufrir. Lo único que compartimos fue la desgracia, el fracaso constante por medios externos, la injusticia de no nacer en el lugar indicado.  Cuando abría la puerta para irse, pensé una idea muy curiosa... No te lo dije, Elisa, pero existe un universo ...