Duele
Duele, como caminar descalzo sobre vidrios rotos. Duele, como la mordida de un perro, como un corte en el brazo, como un golpe en la cara. Duele, como el rechazo de un amor, como la traición de un amigo, como la muerte de una madre. Es un dolor inexplicable, que se repite como una tortura eterna, cada día, cada hora. ¿Por qué no puede parar? Es mi propia enfermedad, una herida mortal que no quiere mostrarse por miedo a ser curada, Ella se esconde y por eso no se que decirles a las personas cuando me preguntan "¿Como estas?". Con los años, dicho mal crece y mi cuerpo se vuelve oscuro. Ya estoy cansado de sufrir en un lugar que odio, viendo sufrir a la gente que amo, y olvidando una utopía que parece cada vez más lejana. Las ideas dañinas toman el control de mi cuerpo y me transforman en una persona deprimente, pesimista. Un error pequeño se vuelve enorme, la culpa de no poder mejorar te abruma; sientes que estás fallando y en tu visión limitada, seguirás fallando hasta que y...