4: Agarponis herido.
Pobre agapornis herido, en su peor momento lo encontré. Tirado en el suelo esperando su final, su resistencia al cubrirlo me hizo pensar que no quería ser salvado, pero no tengo un corazón tan malvado como para dejarlo morir. Lo cuidé y sané sus heridas con poca experiencia y mucha voluntad, con el pasar de las semanas pareció mejorar fisicamente, pero su mirada cargaba un vacío que nadie podría llenar. Dicen que el agapornis es el pájaro del amor, y por el desastre solitario en donde lo encontré, puedo entender que no perdió algo, sino alguien.
Camina despacio por la casa, no puede volar, pero mira por la ventana a otros pares que si. El ala rota no es su dolor más profundo, reconocería la tristeza en cualquier parte del mundo. Una lágrima cae por sus plumas cuándo dos pajaritos se paran en un cable de luz, se ven tan lindos juntos, sintiendo el calor que otros perdimos. Me parte el corazón, no me alejo de él para compensar al menos un poco esa soledad constante, y con el tiempo me doy cuenta que él lo agradece. Su tono verde pierde intensidad, ¿Cuál es el color del duelo? Se apoya en mi suéter azul, ¿Ese era el color de tu amada, agapornis?
Sé cuánto la extrañas, cierras los ojos y deseas que vuelva. Yo también lo hice, grité su nombre hasta quedarme sin voz, la busqué por todos lados y perdí el sentido de la orientación; ella se fue y una parte de mi también murió. Nos encontramos con la pregunta sin respuesta inmediata... ¿Cómo puede uno seguir viviendo sin el complemento de su alma?
Nada puede compensar tu dolor, pequeño agapornis, pero respiras, comes, caminas, quizá hasta puedas volver a sentir la libertad del vuelo. Nadie te juzgará si te rindes, hasta los hombres más fuertes caen, y la mayoría de ellos, lo hace por amor. Sin embargo, te invito a quedarte conmigo, podemos cuidarnos entre nosotros, disfrutar de los pequeños momentos y las grandes hazañas. No somos ellas, pero somos alguien. Quédate tranquilo, pequeño agapornis, puedes llorar hasta dormir, tirarte a descansar y recuperar fuerzas. Te llevaré en mis manos hasta tocar el cielo, rozar las nubes y encontrar las ramas indicadas para crear un nuevo hogar.
Si un día despierto y no estás, entenderé que te cansaste de seguir esperando, espero hayas aprendido a volar solo, estoy seguro de que así encontrarás un ala de apoyo para tu vuelo improvisado. Estás condenado a sufrir esto agapornis, eres el mayor representante de los enamorados, dándolo todo por alguien que puede irse en cualquier momento, pero decides creer que se quedará para siempre, y te esfuerzas en hacer ese sueño realidad. No controlas el mundo, te perseguirá la tragedia, pero tu forma intensa de amar me enorgullece. Quiero que sobrevivas... también quiero sobrevivir, ¿Crees que podamos hacerlo?
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