Mi persona favorita
Quisiera vivir en la vida de mi persona favorita, quisiera reír en su sonrisa, llorar en sus lágrimas, emocionarme en sus logros, enojarme en sus decepciones. Quisiera inventar en sus ocurrencias, leer en sus ojos, aprender en sus estudios, viajar en su voz, esconderme en su timidez. Quisiera visitarla en su mundo, rodearme de sus animales y confesarle que sus debilidades son un escudo para no mostrar sus grandes fortalezas. Quisiera que sepa de su talento, se trata de transformar realidades en cúmulos de alegría… transformó la mía y ahora soy una mariposa; herida, pero intentando volar.
Para casualidades existe nuestro encuentro. Quisiera repetir algunos días una y otra vez. Aquellos tiempos en los que conocí a mi persona favorita, aquellos tiempos en los que aprendí a reír. Ella se subestima como yo en la vida, ver un bien tan oculto es difícil, pero ahora que nos conocemos quizá sea más sencillo. No lo sé, solo tengo palabras y creo no son suficientes. Quisiera ser suficiente, ser útil; ser la piedra que arroja, la almohada que abraza, el cielo que la escucha… que la mira desde arriba y le desea una feliz vida. Puedo ser un fantasma porque casi no destaco en los lugares llenos, sin embargo, quisiera destacar en un lugar casi vacío, únicamente con su presencia.
Quisiera parafrasear de su existencia en historias futuras, quisiera girar en su dibujo, dormir en su llamada, cruzar por el puente que ha construido. Quisiera vivir porque morir es no conocerla, morir es no escucharla, y claro que muerto no puedo soñar con abrazarla. Mi persona favorita vive lejos, pero la siento cerca. Es un milagro que no se haya cansado de mí, es un milagro que no quiera deshacerse de mi carta, de mis quejas, de mis depresiones y de la constante amenaza de un ser extraño. Claro que estoy mal, pero podría estar peor… podría caminar en un mundo sin ella, podría sentirme completamente solo. Así me sentí un tiempo, y aunque sea injusto decirlo, así me siento a veces. Sin embargo, quisiera permanecer aquí para devolverle el pequeño favor de existir.
Sabes que no puedo curar el dolor de tu herida, pero déjame cubrir la marca, para que la sangre deje de asustarte. Sabes que no puedo alejarte del vacío, pero déjame aferrarme a ti con un abrazo para compartir lo mucho que quisiera verte en este lado. Sabes que no soy quien te acompañará en cada noche trágica, pero quisiera estar en las más importantes. Parezco inútil cuando no puedo evitar que estés mal, pero la risa que provoco choca con tus lágrimas creando un momento extraño; por un lado estás feliz, por otro estás triste... simplemente estás viva. Dices que te hago bien y no me lo creo, así como me ignoras cuando te recuerdo lo genial que eres, nos contradecimos pero seguimos aquí, en las vidas lejanas más unidas del mundo.
Quisiera que encuentres un refugio aunque sea con otro nombre, porque aprendí que quererte no es siempre conmigo; solo te pido desde un lugar lejano, que me dejes cuidarte a mi manera. Debe saber que la quiero aunque el tiempo pase, aunque las personas cambien, aunque los dolores sigan. Quisiera ver el sol salir a la par de su sonrisa, una mañana feliz donde todo saldrá bien... te encontrarás con tu destino, o quizá sea otro, pero caminarás confiada a conquistar lo que te haga falta.
He vuelto a pensar en cuando podremos vernos, he vuelto a pensar en el abrazo que nos hará llorar, quisiera vivir ese momento hoy y siempre.
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