Te regalo el mundo
Fueron muchas las veces que quise morir, abrazado al dolor camuflado de almohada, convencido que jamás encontraría un motivo para quedarme. Irme sería tan estúpidamente fácil, pero no lo suficiente. Una idea de esperanza rodea mi cabeza como un objeto brillante. Mientras las opiniones morían en un charco de lluvia, una persona como yo se cansaba de estar completamente sola. Fueron años, meses, minutos que se sintieron décadas, siglos o milenios. Sin embargo, un problema tan complicado se solucionó de forma tan sencilla el día que te conocí. Convertiste la clásica conversación en una respuesta diferente, similar a la mía. Desde ese día supe que no debía perderte, éramos dos bichos raros encontrándose y planeando la vida que desean tener. Un sueño, una utopía, como la de encontrar a mi complemento, a un alma que me permita no sentirme abandonado en este mundo cruel.
Créeme que viviremos en un mundo diferente, donde tu voz resuene en la comodidad de oídos lejanos, donde mi letra llegue más lejos que nuestros ojos. Déjame regalarte ese mundo para que aprendas a vivir en él, para que la idea de morir suene tan tentadora como lejana, y aunque te susurre con palabras convincentes, no pueda convencerte de tomar la peor decisión.
Estamos condenados a pensar, condenados a sufrir; es una condena hermosa vivir así, conscientes de lo que somos y queremos, por ahora incapaces de hacer algo más que quejarnos. Por suerte o desgracia tenemos tiempo y sería una pena desaprovecharlo. Hoy me encuentro optimista y eso es una novedad, enamorado de la vida por un tiempo. Por ti, por otros, lo único que puedo devolverles es esperanza, porque se los debo y es lo único que nos mantiene de pie.
Se que es imposible, pero déjame conquistar lo imposible, déjame cambiar lo establecido. Solo espera, el tiempo pone las cosas en su lugar, y tu lugar es muy importante. Lo dice una mano que no te soltará, ni aunque dejes de moverte, porque hasta en el peor de los escenarios sabré quien eres y porque vives así. Vivirás comoda y feliz, o morirás en un vacío inexplicable... de cualquier forma, al menos, no morirás sola. Quizá esté esfuerzo insuficiente no sea más que un deseo egoísta, pero y si así lo es... Debo afirmarlo. Te necesito conmigo, encariñarme fue sencillo y olvidarte suena a un mal chiste.
Hoy, quizá sobrevivir suena algo lejano, como cada una de mis ideas. Sin embargo, la acerco con mí mano de artista, soñando una futura obra, un futuro final. Cansado de la tragedia recurro a un recurso fácil, decir "te quiero" y rogar que todo salga bien. Si la vida nos debe una es hora de cobrarsela, porque merecemos más que esto. Auguro una buena semana sin ninguna señal, solo la intuición ciega de un hombre fiel; frente a sus ojos llorosos, la mujer que quisiera ver sonreír en bucle.
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