Quisiera darte un regalo.
Quisiera dejarle mis historias e ideas a la gente que lo necesite. Quisiera ser influyente, para así intentar cambiar un mundo podrido y poco humano. Darle la chance de vivir en esta sociedad a quienes tienen un escenario adverso, y darle una alternativa a los que estén cansados de vivir en la comodidad de lo existente. Quisiera que mi nombre sea recordado, que mi obra sea recordada, vivir y morir sabiendo que valió la pena, pues alguien se ha beneficiado de mi extraño legado.
Les dejo esto como regalo, palabras vacías porque no he conseguido lo que quería, pero lo intentaré hasta el día que deje de existir.
Si no pudiera cumplir mi objetivo, quisiera desaparecer y dar cada uno de mis días a las personas, que ruegan por otra oportunidad. Quizá sea suficiente, quizá no sirva de nada; de cualquier forma será lo mejor que puede dar un hombre roto.
Quisiera ser útil, crear algo útil. Quisiera que te des cuenta de cuanto vales, cuanto valen tus convicciones y acciones; cuanto vale tus consecuencias. Quisiera que estés orgulloso de tu año al cerrar los ojos este 31 de diciembre. Quisiera que pelees contra lo que no te gusta, que te aferres a lo que te hace bien, que asesines lo que te quiere matar, que no te mueras en soledad y sin sonreír ni una vez.
Quisiera romper la estructura que nos atrapa, nadar en el liquido que nos ahoga, escapar de los brazos que nos aprietan. Quisiera que llores cuando lo necesites, que pienses cuando sea necesario, que aprendas la importancia de ser egoístamente correcto. Porque tu eres lo más importante entre lo importante, aunque entiendo lo difícil que es verlo. Tanto como vivir sin saber porqué, tanto como perder aquello que te pone alegre. Deja de mirar al suelo y mira el espejo, encantado o asqueado, ese sigues siendo tú.
Sentimos dolor, injusticia e intolerancia, es lo que vemos como normal y se perfila como el único camino. Pasamos por tantas espinas que se nos ha olvidado nuestras heridas, escupimos más sangre que agua, ¿Y por qué? ¿Cuál es la recompensa? ¿Cuál es la solución?
No lo sabremos pronto, pero algún día.
Una vez la persona valiente se animó a probar, confrontó una contradicción constante, sufrió las discriminaciones comunes a lo distinto. Falló mas de lo que triunfó, pero acabó encontrando lo que buscaba, transformando desgracias en bendiciones, creando realidades mejores casi como si tuviera poderes.
Quisiera ser aquel atrevido que jugó a ser Dios, y murió como un humano feliz. Quisiera que fuera real esa visión donde todo es diferente.
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