Quisiera ser camaleón

 Quisiera ser camaleón, para vivir camuflado entre la gente que más quiero. No pertenezco aquí, no quisiera irme, pero quedarme no es viable si no cambio de color. Depredadores se encargarán de eliminarme, y si no sucede, la amenaza permanente hace de esta vida un verdadero infierno. Quisiera no lastimarlos, no molestarlos, y no dañarme a mi mismo con las lanzas que apuntan a mi pecho.

Quisiera conversar sin generar rechazo, quisiera conocer sin miedo a que me conozcan. Quisiera trabajar de algo que me gusta, o inventarme un trabajo que más que dinero me de felicidad. Seguiré cambiando mis colores constantemente para que nadie se de cuenta de que sigo aquí, oculto, intentando hacer de alguna idea absurda una realidad. Sin embargo, no lo consigo y pienso en alternativas, porque solo quisiera disfrutar de la vida como ellos lo hacen. Quisiera enamorarme, ser amado, crear un futuro con una emoción presente y una ilusión futura, que pasen los años y recordemos porque decidimos seguir juntos. Pero como hacer eso si estoy tan lejos de las personas, tan lejos de sus formas, de sus bienes, de sus conceptos sobre el bien y el mal, tan lejos de sus formas de querer, de amar, de vivir. Parece que he vivido toda mi vida fuera, como si fuera un extranjero en el lugar donde nací. Soy humano pero parece que la piel de camaleón me queda mejor.

Juro que mis intenciones son las mejores, pero de intenciones no vive una relación de dos, sea entre amigos, novios o hermanos; las relaciones humanas resultan más que complicadas cuando se trata de dos personas tan diferentes. Como si habláramos distintos idiomas, las confusiones son frecuentes, un "Te amo" puede transformarse en un "pudimos estar juntos", fácilmente un "te quiero" es un "te quise"; y de "Quiero quedarme contigo toda la vida" pasamos a "he perdido el interés en un nosotros". Vivimos años luz uno del otro, por eso prefiero camuflarme, aunque sea novato en esto de no ser quien soy. Si camuflo mi respuesta, quizá no te vayas, puede que sea la única manera de no estar solo en un mundo hostil. Sé que no es la respuesta correcta, pero entre tantas respuestas incorrectas, la opción menos dañina resulta una oportunidad de oro. 

Te miro y critico cuando no debería, hablo cuando no debería, realizo acciones a destiempo y sigo nadando a contracorriente; son las malas costumbres de ser yo. En serio quisiera ser como ellos algún día, solo para no arrepentirme en veinte años el vivir una vida sin sentido. Resulta más difícil hacerlo que decirlo, porque cuando estoy frente a frente se me salen las ideas como impulsos naturales, hasta para ser camaleón resulto ser un fracaso. Cuando pienso ocultarme en la misma sombra en la que tu te escondes del sol, creo que podría sobrevivir un poco más. Pero elijo quedarme aquí, bajo el rayo de ilusiones que lastima mi piel áspera.


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