Quisiera ser como ella

Tus piernas libres se enredan con las mías y acabamos atrapados, tu voz pidiendo que despierte hace que mis sueños se aburran de existir, tus pequeñas manos acariciando mi cabello descuidado, es como abrir los ojos en el mejor día, todos los días de tu vida. Me siento un explorador encontrando el tesoro más buscado, el pensador encontrándose con la idea que cambia todo su pensar, soy un político rodeado de poder, un nadador perdido en aguas calmadas, no se como describir la fortuna que representa despertar contigo. Me levanto y un espejo cruza mi camino, mientras me observo, pienso que deberías ser tu la que estés delante mío. Una belleza natural hace un gran contraste con mi limitada presencia, mi suspiro pesado no se compara a tu respirar calmado, me limito a inflar el pecho y no sentir nada más que mi corazón. Estiro mi mano buscando tocar su reflejo, pero más que eso, quisiera tocarme. Rozar mi presencia cristalina como si fuera la tuya, pero solo veo mis ojos llorosos representando un dolor oculto, y me oculto para que no me veas llorar tan temprano.

Cuando no estás, quisiera poder imitar tu tono sin sonar ridículo, porque te extraño, extraño verte modelar vestidos, verte girar por la sala y sentir que gira mi mundo con delicadeza. Eres la perfecta definición de... lo que quiero ver, lo que quiero ser, lo que quiero vivir. Quisiera ser como tú para no necesitarte, porque es desesperante tenerme cerca. Veo mis pies indignos de pisar tu mismo suelo, y mis manos torpes capaces de arruinar cualquier obra de arte. Quisiera ser como tú, ¿Sabes como? Pequeño, no débil, solo menos tosco, así podría volar como vuelas. Usar mis brazos como alas y mantener un vuelo firme para que todos me vean, quisiera que ellos me señalen, me quieran, admiren mi belleza única así como yo admiro la tuya. 

Odio la ropa que te oculta, porque amo tu cuerpo en las noches donde nada nos cubre, solo la luz de luna, o una fina frazada. No tenemos la misma piel, la tuya es suave, como abrazar una nube que no desaparece, la mía es áspera como de reptil cansado. Cuando mis labios gastados besan los tuyos, tu boca seductora no me rechaza, me contiene; me devuelve el favor con mordidas suaves. Mis manos envidiosas recorren tus caminos, pero jamás los recorrerán con la sinceridad de un hombre lujurioso, entonces, ¿Es justo para ti? Entregarme un regalo tan grande cuando solo te oculto mi verdadero ser. 

Si te soy sincero, mi corazón sigue sufriendo aunque disfrutemos nuestros cuerpos, yo no disfruto el placer mentiroso que puedo llegar a darte. Al terminar nuestro concierto más ruidoso, me intriga ver la paz con la que duermes. Yo fumo en el balcón algo inquieto. No creo poder confesarte frente a frente... que para mi, tu normalidad es un pequeño milagro. Quisiera ser como tú, por un día o una eternidad, porque no quiero ser yo nunca más. Espero que entiendas lo difícil que es levantarse a las mañanas y querer romper el espejo, luego verte a ti y soñar con un mundo al revés, en el que también podamos amarnos.

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