No te mueras solo
Sostén mi mano, no me sueltes. Sé que no puedo hacer nada para detenerte, estoy llorando porque no quiero que te vayas, pero si debes hacerlo, no lo hagas solo. Es lo único que te pido, no pienses que te abandonaron porque siempre estaré aquí, atento a lo que necesites, para escucharte en tu peor momento o celebrar en tu gran alegría. Esa es mi responsabilidad y mi deseo, porque, mi amigo, de eso se trata querer, de aceptar lo negativo para disfrutar lo positivo, y te quiero tanto que no tengo miedo de vivir entre líneas rectas. Lo que te dan, te lo quitan, y toda sonrisa tiene un costo. No me importa sufrir contigo, quiero hacerlo. Ojalá todo pase y no sufras más, pero si es que nunca para comparte ese dolor. La carga se hace insoportable para uno, créeme, así no lo lograras, ni el fracaso ni el triunfo. Podemos fallar, fallemos juntos, pero al menos intentemos sobrevivir.
No tengo tu valentía, pero fingiré igualarla para no dejarte solo en un entorno que te odia, o eso crees. Hay tantas cosas que no ves, y está bien, sientes que estás muriendo cuando tu vida solo está comenzando. Siempre habrá alguien que te quiera, siempre existirán las palabras, los gestos o las ideas que te ayudarán a salir adelante. Y si no las encuentras vuelve a este texto, así recordarás que eres hermoso cuando te sientas feo, así escucharás una voz calmada cuando te sientas cansado, así recordarás que tienes tiempo aunque tu plazo esté por acabarse. No eres perfecto, pero no tienes que serlo; en tus imperfecciones está lo que te hace una persona diferente. Toca aprovechar tus fortalezas, aquellas que quizás olvidas, para hacer algo que para ti signifique mucho.
Quizá te parezca extraño leer esto de mí, pues no es mi mejor momento. Pero este mensaje va más allá de una persona. Sea cual sea el destino que nos depare, siempre podremos sostener un alma caída, a veces de eso se trata ser humano. Y no hace falta que la salvemos, no tenemos el poder suficiente, pero podemos dar un pequeño esfuerzo por un bien mayor. Aquel minuto que le dedicaste pudo mejorar su tarde, su día, su semana... quizá su vida. El beso de buenas noches evitó la pesadilla, la pregunta de "¿como estás?" le recordó pensar en sus sentimientos, fundamental la preocupación de un ser querido para no sentirnos ahogados en una soledad absurda. Lo digo en serio, todos necesitan un abrazo de vez en cuando, porque dime, ¿Qué mejor manera de curar una herida?
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