Tu cuerpo sobre el mío.
Los pasos apurados representan muy bien nuestro encuentro previo, cae la noche y no soportamos ni un segundo más sin intentar aquello que solo imaginamos. Tu vestido cae al suelo como una pluma, sin ningún peso. Mis manos recorren tu piel como un camino al cielo, mis labios bajan por tu estómago como un descenso al infierno, y siendo un ángel o un demonio, prefiero estar contigo a cualquier destino que dios o el diablo me propongan. Es nuestra cama un limbo del que no quiero salir, y no puedo aunque quiera porque estamos atrapados bajo sábanas de colores intensos, enredados como enredaderas cada noche para no perdernos en lo oscuro. Podríamos encender las luces para observarnos mejor, pero tu figura en la oscuridad es tan reconocible que no podría perderte. Eres un mapa que quiero trazar, un dibujo que quiero pintar, un conjunto de palabras indescriptibles que quiero dar sentido.
Tus pechos amortiguan mi caída lenta, mis brazos sostienen el paraíso de tus piernas, elevándote. Soy débil pero por tu cuerpo me vuelvo un Hércules moderno, no te dejaré caer, no te soltaré hoy ni mañana. A veces soy tonto pero me vuelvo Einstein hablando de tu físico, no soy ocurrente pero me convierto en Luis Borges cuando te veo desaparecer por la puerta, y aparecer sin nada que ocultar. Es sencillo perder la cabeza por el aroma que desprendes, me siento extasiado, perdiendo mi nariz en tus cabellos mientras mis dedos se mueven solos, hipnotizados por la musa, encantados por el hechizo de tu piel. ¿Pueden mis labios mojar los tuyos y salir impunes? ¿Pueden ellos viajar por todo tu ser sin ser juzgados? De pies a cabeza, quiero besar cada uno de tus rincones, cada uno de tus espacios, cada una de tus manchas o lunares. Son míos por esta noche, eres mía por esta noche y eso resulta utópico, ¿Quién soy yo? Más que un idiota enamorado, más que un hombre embobado por la mujer de sus sueños, y si ella se lo permite seguirá con su plan de hacerla sentir bien. Si me permite buscar el tesoro que nos hará sentir millonarios, revisaré en cada parte de su isla, en cada arbusto, montaña, llanura o cueva; puedo quedarme allí por años y se sentirán como segundos. Quiero vivir esta fantasía por siempre, eres la princesa de mi cuento de hadas, dicta cualquier ley y la seguiré sin contradecirte. Aquí eres la voz de la razón, o puedo serla si me das permiso, intercambiamos roles para complacer deseos sinceros. Somos dueños de nuestra fantasía, ya sea perdidos en un bosque, encerrados en nuestro castillo o conformes con lo pequeño de nuestra habitación.
Por favor, no te caigas de la cama, quizá compre una más grande, pero es que no predije tu llegada y faltó inversión. Por favor, no te vayas, acércate y pégate a mi como si fuéramos uno, seamos uno por esta noche para no sentir frío. Quiero sentir tu cuerpo sobre el mío para sentirme vivo, las mariposas en el estómago ahora es fuego en mi pecho. Nos movemos como si bailáramos, nadie escucha la música y por eso nuestro canto carece de sentido para alguien ajeno, nosotros nos escuchamos y nos sentimos clásicos, aumentamos el volumen y te pido que no te vayas nunca, quiero perderme en esta sensación como si se tratara de un vicio. Dependiente de tus sonidos, pendiente de tus movimientos, soy la reacción consecuente de la explosión de tu feminidad, explotaré contigo y nos volveremos aire. Me siento tan bien que podría quedarme dormido, bajo las sábanas blancas, húmedos como si una nube gris nos apuntara. No te importa, pues te aferras a mi como un koala perdido y cierras los ojos. Espero encontrarte aquí cuando la noche se haga día, verte dormida y acariciar tu rostro. Levantarme y preparar un desayuno que te encuentre despierta y feliz. Quizá podamos repetir este proceso las veces que la señorita desee, encantado estaré de acompañarte en la repetición vulgar de un tipo de amor, aquel disfrutado por dos personas unidas en cuerpo y alma.
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