Enamorados en la noche eterna.

Puedo sentir el choque de nuestros labios en el beso que nunca tuvimos. Te siento aquí, siento lo suave de tu piel y lo dulce de tu voz. Si nuestras palabras coinciden no deberíamos perder el tiempo, mejor viajo al otro lado del mundo para concretar un encuentro perfecto, puedo transformar las horas que nos separan en los minutos más cercanos, y luego, tenemos toda la noche para encontrarnos. Tocaré tu puerta o me esperarás en el aeropuerto, ¿Prefieres una sorpresa o un plan? Mi mundo se mueve porque ya no puede existir sin tu presencia en mi suelo lastimado, curas mi tierra con cada paso, enciendes mi fuego con cada frase, mueves mis montañas con cada mirada. Es inexplicable, lo pienso mientras viajo y no le encuentro sentido. 
Con la fuerza de un idiota enamorado, rompo las barreras y llego a ti, te sorprendes, tu rostro atónito se transforma en saltos de euforia, corres a mis brazos y te hago girar como en las peliculas que vimos alguna vez. El milagro de tu risa, la belleza de tu alma, la comodidad de tu cabeza en mi pecho, mis manos inquietas duermen en tu cintura, cerramos los ojos en señal de paz, pero me despierto al sentir tu beso interminable. Este es el inicio de la noche eterna, aunque no será sencillo puedo detener el tiempo y permanecer aquí, en tu lugar, en tu refugio para mantener lejos a los males que nos acechan. No pueden entrar, la puerta está cerrada. No los escuchamos, opacamos sus voces con las nuestras, no escuchamos sus golpes por nuestros pasos, ocupamos cada espacio con nuestros movimientos coordinados, como si se tratara de un baile ensayado. La verdad es que solo improvisamos, y de esa espontaneidad nace nuestro complemento, somos complementarios en esta vida y ojalá en la siguiente, porque estos días se sintieron como una eternidad y solo me queda agradecer, sonreírte, besarte con locura, abrazarte hasta que te aburras; sinceramente no se cuanto durará nuestro pequeño infinito, pero me alegra su existencia como tu mensaje al despertar. 
Si este fue un impulso estúpido de un estúpido amor, que estupidez es pensar tanto, si en el sentir esta aquella magia de vivir. No me importa si lo nuestro es una historia con final escrito, nada me quitará la experiencia de conocerte, la vivencia de sentirte, y el placer de, quizá, amarte.

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