El alien.

Debo confesar con cierta tristeza que no podrás verme con los mismos ojos. No volverás a sonreír cerca, ni a darme palabras de aliento... lo entiendo, pero existe un peso en mi que debo quitar, porque lo he cargado durante años. Debo confesar, que no soy de este mundo, por las descripciones que otros dan, deberías llamarme "alien". Habito en la tierra pero miro con melancolía la luna, porque soy de allá, hace mucho tiempo me caí y jamás volví, por eso nunca me sentí propio. Es que desde arriba veía a los humanos felices, creí que podía ser como ellos, y escapar de la prisión de soledad.

En cierto modo, logré mi cometido, te conocí y eso significó no volver a sentirme solo. Sin embargo, me di cuenta que vivir implica sacrificios que me superan. Adaptarme a ser humano es más difícil de lo que parece. Ustedes son peligrosos, se matan entre si buscando paz, y créeme que no tengo miedo de morir, a veces miro a la muerte como en un duelo antiguo, nos quedamos quietos hasta que se hace de noche. Mi miedo más grande es esta tierra agresiva que tú llamas hogar, porque cuándo el odio consuma todo el amor, desaparecerá hasta el último rastro de belleza. 

Ya no puedo volver a casa, porque la luna se ve más linda desde aquí, pero estando atrapado entre dos mundos, me pregunto, ¿Qué será de mi? Un ser diferente, que no puede pensar en cosas concretas; no me interesan, pienso en lo abstracto de existir y no tiene valor. Intento decírselos, les explico mi forma de ver el mundo pero no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas, vienen de lejos, de donde nada existe, de las conversaciones con nadie.

No sé si entiendas la tortura de vivir en una normalidad que se siente infierno. A veces sueño y todo es diferente, te confundes ante la mirada perdida de un soñador constante, detrás de ella existen tierras desconocidas, historias fantásticas. Puede que algún día no despierte, que me vaya y no vuelva, que olvide cómo... que tampoco quiera. Nunca seré esa persona que esperas y mereces... puedes verme a partir de ahora, como un ser lejano que solo quiere cerrar los ojos, y no volver a sentir dolor.


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