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Tu rostro en el cielo

Escribo nuestras historias para hacerlas realidad, quizá nuestro pasado se vuelva nuestro destino si me esfuerzo en encontrarte. Si somos personajes de ficción, volvámonos personas de carne y hueso. Si el lugar que conocimos es la portada de mi nuevo libro, que se vuelva el fondo de nuestro próximo beso. Si mi mano de escritor choca con tus líneas de artista, podremos sentir el roce de nuestra piel en el gesto de amor más significativo, casi como perder mis dedos en tu cabello enredado, casi como el esperado encuentro de nuestras miradas, como el choque de nuestros labios, o como el sabor de tu boca. Hace mucho te dije que nos ahoguemos en esa sensación, que nos perdamos en el momento antes de perdernos nosotros, y ahora no puedo encontrarte, imaginarte, crearte... El tiempo pasó sin mirarme a los ojos, sabiendo el dolor que me provocaría perderte.  Dibujo tu sonrisa en el aire, con mis dedos temblorosos intento traerte de vuelta. Casi puedo ver tu rostro en el cielo mientras cierr...

Extraño conocerte

Tengo miedo de hablarte, porque una voz molesta me dice que no te agradaré. Mi presencia sería una molestia para ti, y que decir de mi torpeza al hablar o mi extraña forma de mostrarte que puedes contar conmigo. Tengo la intención de acercarme, porque sé que ambos sufrimos de una soledad que no queremos. Aún rodeados de personas, nos sigue doliendo el no importarles lo suficiente. Nadie nos quiere como quisiéramos que nos quieran, y no podemos amar de la misma forma que otros aman. No somos el príncipe ni la princesa de nadie, por eso lloramos con las historias de amor. Cansados de ser un personaje secundario, buscamos sin éxito un papel principal que nos da terror afrontar. Por eso me da tanto miedo acercarme, parece que somos similares, pero ¿Y si somos tan distintos que nuestra conexión es solo una utopía inexistente? Me lo pregunto por las noches y no puedo dormir. ¿Y si fuimos hechos el uno para el otro, y esta es una oportunidad que no deberíamos dejar pasar? Es la pregunta que d...

Personas finitas y momentos infinitos

 Por la madrugada sentí una molestia en el pecho, en un principio decidí ignorarlo, pero hace horas que el dolor sigue ahí. Acostado en la cama pensé en la muerte, pero ya no como un deseo de persona rota, sino más como un temor de persona viva. Tratando de evitar el sobre pensamiento que me lleve a un ataque de ansiedad, inicié mi reflexión hablando del tiempo. La vida es un cambio constante y lo único que permanece es el tiempo, haciendo de las suyas con una crueldad injusta, pero también con una imaginación curiosa. Por suerte, sostiene una revancha latente, porque tarde o temprano se nos da otra oportunidad, Si estás feliz disfruta del momento, si estás triste aprende a llorar sin miedo; toda sonrisa se vuelve una memoria, toda lágrima se vuelve anécdota. Sé que quisieras vivir para siempre en el mejor momento de tu vida, atrapar ese minuto de felicidad y revivirlo siempre como un recuerdo perfecto. Sabes que no es posible, pero tampoco lo necesitas. Entiendo que no es fácil vi...

Tu calor en invierno

Escribo esto con las manos congeladas, pues en el día más frío del año, extraño el calor de tus manos acariciando las mías; extraño tus piernas bajo las sábanas buscando enredarse con las mías, extraño tu suspiro congelado chocando contra mi rostro. Extraño tu calor en invierno, pues nunca había entendido la importancia de tu presencia en la ausencia de sol. Yo pensando que me había acostumbrado a las bajas temperaturas, y eras tu mi temperatura ideal. Yo pensando en mi estación favorita, pero ahora sin ti es la etapa más dura. El frío viento que entra cuando abro la puerta, me obliga a encerrarme en una habitación pequeña. Era nuestro lugar y ahora son paredes azules, solo existe una persona esperando desplomarse en la cama de hielo. La ropa que uso no me abriga como tu abrazo; ni la campera más grande, ni los guantes, ni las medias, ni los pantalones de invierno hacen el trabajo de tus besos, de tus caricias, de tu calor. Ni siquiera lo suave de la almohada puede simular un poco la c...

Personas rotas

No puedes salvarme, no pierdas tu tiempo aquí. Todo empezó en un lugar que no puedes ver, que yo no puedo recordar, en una casa lejana, vieja y destruida por el paso del tiempo. Quieres que desaparezca la marca de los golpes con el cariño de tus abrazos; parece difícil, tu dulce voz no silencia los gritos que reclaman mi existencia como un castigo. Son los fantasmas del pasado que me buscan a diario, quieren recordarme que les pertenezco. Pelear contra ellos es soltar puños al aire, empujar paredes resistentes, tratar de derribar puertas antiguas con tu fuerza humana. Tareas imposibles o absurdas, no te recomiendo quedarte porque alguna tragedia convertirá lo poco que ves en escombros, y no querrás estar allí para recoger los restos, para rescatar el cuerpo vencido de un hombre caído; o en el peor de los casos, para sufrir un destino similar. No quiero lastimarte, pero es una característica común lastimar a las personas que más quieres cuando estás completamente destruido. Y es que, si...

Erizo en invierno

Ella clavó sus espinas en mi corazón, pero aún así no quise soltarla. Me aferré cual erizo en invierno, no encontramos la comodidad entre nuestros cuerpos, entonces con miedo le pregunté si podía quedarse hasta que el frío pase. Ella sonrío y me dijo que lo pensaría, los días pasaban y mientras esperaba la resolución, soportaba el dolor de sus espinas. Claro que podría sobrevivir sin este amor, pero ya pasé por esto tantas veces. La rutina se repite como un bucle, enamorarse y entregarlo todo para volver al punto donde todo acaba. No quiero volver a intentarlo, pero si pierdo toda esperanza, me congelaré en una esquina de mi habitación, hecho una bola de lágrimas, un cubo de lamentos, una barra de ansiedad.  Traté de alejarme un poquito, quizá si encuentro la distancia perfecta ella no quiera desaparecer de mi campo de visión. Puede que necesite una que otra caricia, o puede que esté bien mirándola a lo lejos; lo único seguro es que perderla dolerá mucho más. Pero, ¿Cuánto más se p...

Escucharte respirar

Si el mundo viera lo que esconden tus manos vergonzosas, abajo de ellas la sonrisa más linda. Sería sencillo hacer feliz al triste, sano al enfermo, enérgico al cansado. Para ellos sería como presenciar un milagro, uno que ya conozco y desde que lo vi vuelvo a sonreír una o dos veces por día. Si el mundo conociera el camino que recorriste, la hazaña que lograste, te pedirían fotos y darías charlas para darles la esperanza que te faltó. Eres la mujer valiente que venció al destino, decidiste ser lo que quisiste y no para lo que naciste. Te reíste de la adversidad con tu voz tímida, aunque no gritaste, hablaste más fuerte que el dolor interno. Usaste la fuerza que te quedaba para mover una piedra enorme, era ese el camino que debías cruzar. Sigues ocultando tu rostro, quizá piensas que es el mismo de antes y nunca te gustó, pero hoy le gustas a más de un inadaptado. Me incluyo, aunque más que hablar de ello, prefiero hablar de ti, la mujer que admiro. Sé que muchos males siguen atormenta...