Una carta.
Querida -------: Todas las conversaciones inician con el dichoso "¿Cómo estás?" y suelo evitar la pregunta con una respuesta que no diga nada. Sin embargo, he estado pensando en cómo explicarte mi estado actual sin mentirte, porque no podría. Sé que nos cruzaremos en algún momento y no quisiera incomodarte con mi voz dañada, si tengo que emitir palabras que sea escribiendo, la forma más digna de expresarme. Pensé mucho en una idea, y para compartirla, debo contarte una pequeña anécdota. Cuándo era niño teníamos un perro, grande y alegre. Nunca te conté de él porque tiendo a olvidar las pequeñas cosas del pasado que definen lo que somos ahora. Me acordé de sus ladridos escuchando mis gritos de dolor en una habitación silenciosa, en sus ojos pude ver durante sus últimos meses de vida una tristeza profunda, y era muy chico para entenderlo.... Ahora sé que me miraba de esa forma porque temía que fuera la última vez, y es que, cuando vives con la amenaza del final logras apreciar ...