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3: Mi extraordinaria, ordinaria vida

Los números que contamos para pagar las cuentas me preocupan, pero cuando pienso que no podremos salir de esta, me dices que cambie la perspectiva, porque esos números son insuficientes para calcular la cantidad de amor que nos tenemos. La ropa sucia acumulada en el cesto me genera estrés, sabiendo que no debo dejar esa tarea para después, entonces apareces cantando, tomando una prenda con gracia y encanto, las melodías volverán esta experiencia un musical en el que somos protagonistas. La cocina desordenada me empuja a la profunda frustración, abres la puerta y apareces con ingredientes y una idea tan maravillosa como peligrosa, pero tu confianza me convence, lavo los platos para usarlos inmediatamente, porque tu obra maestra debe tener una excelente presentación. Antes pensaba que la soledad era mi destino, me convencía de que los pensamientos negativos eran parte de mi naturaleza, los combatía con humor o alcohol. Esperaba un deceso tranquilo, quizá dormido viendo televisión en mi ...

2: Un gato entró a mi casa

Mirar por el balcón de mi casa en las noches es una actividad curiosa, el silencio invade la calle antes ruidosa, no hay gritos ni rastros de humanidad... todo lo que se escucha son los saltos sigilosos de los gatos andando por los tejados. Los veo por todos lados, como si se escondieran durante el día, esperando este momento para apropiarse de la ciudad. Hay de todos tamaños y colores, mantienen su agilidad nata, que les permite moverse de casa en casa. Algunos se detienen en la mía, asoman temerosos y salen corriendo cuando intento acercarme. Seguramente encuentren lugares mejores para quedarse, recompensas de más valor. Me acostumbré a esta dinámica de espectador en constante rechazo, aún trayendo comida para convidarles, no recibí respuesta, al menos hasta conocerla. Una gata sin nombre se acercó, desde lejos la vi, parecía querer mantener la elegancia en su andar a pesar de verse claramente débil. Se detuvo enfrente mío, una mirada fija cautivó mis ojos para siempre, como un amor...

1:Im always gonna love you.

En mi pequeña gran ciudad, el sol sale con normalidad, pero en una rutina tan marcada uno nota los pequeños cambios. Ni siquiera tuve que ver mi celular para darme cuenta de que ha llegado ese día del año en el que los recuerdos tocan la puerta, la melancolía de un pasado incompleto vuelve a mi realidad. Por la mañana, el viento pesado de nuestra tierra se siente más ligero, como si una fuerza externa lo volviera más compasivo. ¿Es tu voz acercándose? O una falsa alarma alterando mis sentidos. Camino por la ciudad buscando, o esperando, mis zapatos viejos resisten, mis trajes se mojan en días de lluvia, un recuerdo me mantiene de pie. A veces puedo reír, otras me tiento a llorar, duermo cuando sale el sol porque la noche te pertenece. Pintamos estas calles de rosa cuando llegaste, nos tomamos de la mano conscientes de que todo podía terminar, pero haciendo uso de una felicidad avasallante decidimos ignorarlo. La melancolía de mi alma rota nos volvió azules, y chocamos con un final tr...

Ataque de ansiedad a la madrugada

Respira, no estás muriendo Es tu boca ignorando el aire que pasa Es tu corazón olvidando su leve latir Es tu cuerpo creando un ilusorio final Estarás bien, sigue respirando Abajo mamá está durmiendo Al otro lado del mundo, alguien piensa en ti El sol descansa, la noche acecha Solo eres la víctima de un falso sentir No estás solo, resiste Con el pasar de las horas, tu dolor será un recuerdo Aprenderás a vivir más allá del ser ansioso Y si piensas en el final con la intensidad de un triste Vuelve a estas palabras Quédate quiero o sal corriendo, pero no te rindas El nuevo día te espera, augurando un despertar mágico Una vida plena Un abrazo de bienvenida Una risa sincera Todo lo que puedes hacer al estar vivo Pero para eso, debes seguir respirando

La mantis.

 Una mantis religiosa entró por la puerta de mi balcón, abierta para que entre el aire fresco de la noche. Tuve miedo, la criatura se posó tranquilamente en la pantalla de mi computadora, y me miró, moviendo sus manos como si quisiera decirme algo, su presencia casi humana me hizo sentir incómodo. Recordé los videos de bichos siendo decapitados y devorados por esta máquina asesina. "¿Seré la siguiente víctima?", pensé, pero ella siguió caminando. Traté de ahuyentarla, hacer que volara fuera y no sea un problema para mi, porque tampoco quería matarla, o morir en el intento. Volando recorrió la habitación, descansando en un sillón, en el tacho de basura y en la biblioteca. Tras observarla durante varios minutos me di cuenta que su presencia desafiante, era más bien un pedido de auxilio. Estaba desorientada, quizá el mismo miedo que yo le tuve, lo tenía al ver mi tamaño. Esperando su siguiente movimiento, me quedé dormido en la silla, y al despertar ya no estaba.  Llegué a la co...

¡Buenos días, princesa!

Hoy no dormí esperando el amanecer, me senté a admirarlo emocionado como si fuera la primera vez. Creí que semejante espectáculo sería mínimamente comparable a la belleza de su sonrisa, y me equivoqué. Mientras el sol aparecía mis lágrimas caían el suelo, formando un pequeño charco. Por un instante recordé a mi princesa dormida en una cama desordenada y sonreí, verla levantarse y escuchar su voz recién despierta fue el mejor motivo para volver a dormir, porque luego me visitaba en sueños y compartíamos aventuras que por la distancia eran imposibles de vivir. Era mágico, y hoy me duele no hacerle bien a la persona que más bien me hizo, porque soy un príncipe apagado, y lo hermoso del color azul fue mi condena, al dejarme tirado en los momentos donde ella me necesitaba más fuerte. Toda persona tiene un límite y quizá llegó al suyo, pero también tenemos la voluntad para recuperarnos de las caídas constantes, porque nunca cesan, y tampoco estamos solos para afrontarlas. Quisiera que agarr...

El alien.

Debo confesar con cierta tristeza que no podrás verme con los mismos ojos. No volverás a sonreír cerca, ni a darme palabras de aliento... lo entiendo, pero existe un peso en mi que debo quitar, porque lo he cargado durante años. Debo confesar, que no soy de este mundo, por las descripciones que otros dan, deberías llamarme "alien". Habito en la tierra pero miro con melancolía la luna, porque soy de allá, hace mucho tiempo me caí y jamás volví, por eso nunca me sentí propio. Es que desde arriba veía a los humanos felices, creí que podía ser como ellos, y escapar de la prisión de soledad. En cierto modo, logré mi cometido, te conocí y eso significó no volver a sentirme solo. Sin embargo, me di cuenta que vivir implica sacrificios que me superan. Adaptarme a ser humano es más difícil de lo que parece. Ustedes son peligrosos, se matan entre si buscando paz, y créeme que no tengo miedo de morir, a veces miro a la muerte como en un duelo antiguo, nos quedamos quietos hasta que se ...