La mantis.
Una mantis religiosa entró por la puerta de mi balcón, abierta para que entre el aire fresco de la noche. Tuve miedo, la criatura se posó tranquilamente en la pantalla de mi computadora, y me miró, moviendo sus manos como si quisiera decirme algo, su presencia casi humana me hizo sentir incómodo. Recordé los videos de bichos siendo decapitados y devorados por esta máquina asesina. "¿Seré la siguiente víctima?", pensé, pero ella siguió caminando. Traté de ahuyentarla, hacer que volara fuera y no sea un problema para mi, porque tampoco quería matarla, o morir en el intento. Volando recorrió la habitación, descansando en un sillón, en el tacho de basura y en la biblioteca. Tras observarla durante varios minutos me di cuenta que su presencia desafiante, era más bien un pedido de auxilio. Estaba desorientada, quizá el mismo miedo que yo le tuve, lo tenía al ver mi tamaño. Esperando su siguiente movimiento, me quedé dormido en la silla, y al despertar ya no estaba. Llegué a la co...